México, abierto a negociar un TPP sin EU: Guajardo

Fuente: http://image.vanguardia.com.mx/sites/default/files/598968_ildefonso-guajardo-mexico-dolar.jpg

La iniciativa de aprobar el Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP, por su sigla en inglés) con sólo 11 naciones, sin incluir a Estados Unidos, no tiene ningún problema en su proceso legal porque sólo se tendría que cambiar la cláusula referente a su entrada en vigor, afirmó Ildefonso Guajardo, secretario de Economía.

El funcionario dijo que la propuesta de Japón de impulsar el TPP-11 será discutida por los ministros de Comercio de las naciones involucradas en la próxima reunión del foro de Cooperación Económica de Asia-Pacífico (APEC) en Vietnam. El gobierno de Japón comenzó a tomar acciones para reimpulsar la iniciativa del TPP. Como un primer paso, tiene como objetivo que los ministros de Comercio de los países del TPP se reúnan en Vietnam a finales de mayo para alcanzar una declaración conjunta que permita la entrada en vigor de este tratado de libre comercio sin la inclusión de Estados Unidos.

“Este mensaje de Japón es bienvenido y estaremos platicando con nuestros colegas de los países TPP ahora que nos reunamos en la APEC de Vietnam, en la ministerial, para analizar cuál sería la idea, si Japón realmente pone en la mesa la posibilidad de continuar en el TPP 11 y cuáles serían las condiciones para hacerlo”, comentó Guajardo. El funcionario dijo que, más bien, se requiere la anuencia de los 11 países, porque hay casos como el de Vietnam, que no ha manifestado un interés en el pacto tras la salida de Estados Unidos. “Tendríamos que cambiar algunos artículos, por ejemplo, el que daba el candado de que sin los Estados Unidos no se podría materializar, lo cual no tiene mayor problema de hacerse”, agregó.

Firmado el 4 de febrero del 2016, el TPP estaba integrado por Australia, Brunei, Canadá, Chile, Estados Unidos, Japón, Malasia, México, Nueva Zelanda, Perú, Singapur y Vietnam. Pero Trump anunció la salida de su país de este bloque el pasado 23 de enero.

Guajardo hizo estas declaraciones tras la firma de un convenio de colaboración entre la Secretaría de Economía y el Colegio de México (Colmex) para impartir el Programa de Negociaciones Comerciales Internacionales, con el objetivo de preparar funcionarios del sector público y privado. El diplomado será coordinado por Fernando de Mateo, director general de Evaluación de las Políticas Económicas de la Secretaría de Economía.

Fuente: http://eleconomista.com.mx/industrias/2017/04/19/mexico-abierto-negociar-tpp-sin-eu-guajardo

Autor: Roberto Morales

El TLCAN 2.0 es acerca del control, no del libre comercio

Una vez que se conoció el texto del borrador de notificación de la administración Trump al Congreso de su país sobre su intención de renegociación del TLCAN, hemos estado más ‘tranquilos’ en el sentido de que no se pretende que nos impondrán aranceles o impuestos a la importación a nuestros productos. Esto es, en principio parece ser que seguiremos teniendo acceso preferencial al mercado más grande del mundo. Se ha hablado mucho acerca de que se buscará hacer las reglas de origen de los productos más estrictas, de manera que para que los productos tengan ese acceso preferencial deberán tener un mayor porcentaje de contenido regional (insumos producidos en la región de Norteamérica).

Sin embargo, un tema que no ha sido analizado a profundidad son las nuevas disposiciones que serán agregadas al texto del tratado en materia de medio ambiente, laboral, sindical, propiedad intelectual, entre otros. En principio lo que se sabe es que Estados Unidos buscarán incorporar muchas de las disposiciones (disciplinas) en estas materias contenidas en el texto del fallido Tratado Trans Pacífico (TPP) al texto del TLCAN, y eso debería preocuparnos un poco.

Como antecedente creo pertinente comenzar señalando que los detalles del TPP siempre permanecieron obscuros durante las negociaciones (más allá de los temas conocidos para las industrias, como acceso a mercados, reglas de origen y certificación de origen), ya que fueron negociados en secreto sin que la opinión pública tuviera acceso a los textos para revisión. Por esta razón, el ciudadano promedio no se interesó o sabía poco sobre esta propuesta de acuerdo comercial que acabó siendo rechazada por el presidente Donald Trump el pasado 23 de enero.

La realidad es que no sabemos exactamente cuales hubieran sido los impactos reales del TPP en muchas facetas de nuestra vida diaria, ya que la mayoría de sus provisiones no fueron claras. Ante la opinión pública se decía que el TPP buscaba homogenizar las leyes del libre comercio entre sus miembros, pero parecía más un intento de ‘americanizar’ al imponer términos y sanciones de derechos de autor (copyright), en materia laboral y de medio ambiente, al estilo estadounidense en otros países.

Es bien sabido y ha sido documentado por diversos autores que durante décadas Estados Unidos han utilizado su dominación global para presionar a otros países para adoptar derechos de propiedad intelectual más fuertes al estilo estadounidense, con el objetivo de satisfacer sus intereses, especialmente de Hollywood (MPAA), la industria de la música (RIAA) y de las industrias farmacéutica y de alta tecnología.

De acuerdo con Lori Wallach, directora de Public Citizen’s Global Trade Watch, el TPP no era acerca del libre comercio en lo absoluto; sólo una pequeña proporción de sus capítulos abordan el tema del libre comercio. Para ella, el TPP no puede ser llamado un acuerdo comercial ya que sus 30 capítulos y seis mil 194 páginas cubren una amplia gama de temas y cuestiones políticas que no tienen nada que ver con aranceles, importaciones y exportaciones. La mayor parte de sus capítulos son sobre otros temas, como la propiedad intelectual y lo que buscan es favorecer los intereses especiales de empresas estadounidenses; intentando establecer leyes de copyright y de patentes más estrictas y duraderas a través de tratados y así exportar esto al resto del mundo.

De esta manera incrementando el uso monopólico y privilegiado de patentes y copyrights, reduciendo la libertad del internet y artística, aumentando el precio de los medicamentos, entre otros.

En este sentido, y de acuerdo a Evan Greer, de The Guardian, derivado del planteamiento de una aplicación más estrictas de temas de propiedad intelectual y copyright, el TPP era una fuerte amenaza a los derechos básicos de acceso a la información y de libertad de expresión en la web, y sus disposiciones podían ser utilizadas fácilmente para criminalizar actividades comunes en línea y lograr amplia censura en la internet.

El TPP inclusive describía un mecanismo a través del cual podría darse la censura. Un apartado que puede ser descrita como ‘zombi–sopa’, debido a su similitud con la fallida Stop Online Piracy Act, requeriría a los proveedores de internet (ISPs por sus siglas en inglés) que hicieran las veces de ‘policías de copyright‘ y los obligaba a crear sistemas para rápidamente remover el contenido de internet a petición del poseedor de los derechos de propiedad intelectual, sin que medie una orden judicial.

Posteriormente le obliga a los ISPs a cumplir esta disposición brindándoles inmunidad legal en caso de que ‘sin querer’ retiren algo que no debían haber removido de internet. Y para rematar, el acuerdo obligaba a los países a aplicar sanciones criminales severas y multas a quienes violen derechos de copyright, las cuales son desproporcionadas respecto al daño hecho a los dueños del material protegido.

El TPP también le afectaba a los dueños de sitios web y amenazaba la privacidad en línea al requerirles a los países que publiquen bases de datos con los nombres reales y domicilios asociados con ciertos dominios web. Esto es particularmente peligroso en países con regímenes que no respetan la libertad de expresión o política, pero también dejaría a muchos dueños de sitios web expuestos a fraudes, hostigamiento y trolls.

La lista de deseos corporativos estadounidenses en el TPP es aún más larga. En la sección de ‘secretos comerciales’ se pone en peligro a los reporteros al establecer sanciones severas para cualquiera que acceda o exponga secretos corporativos ‘a través de una red computacional’. Y otro artículo criminaliza vagamente el modificar o desbloquear nuestro teléfono móvil o los aparatos que utilizamos.

La revelación más impactante del texto final del TPP no está en el tema de propiedad intelectual, sino en una provisión que incluye la aplicación de propiedad intelectual en el esquema de Investor State Dispute Settlement (ISDS).El ISDS le permite a las empresas demandar a los gobiernos en tribunales internacionales secretos si sienten que las leyes locales limitan ‘injustamente’ su capacidad de ganar dinero.

La lista de provisiones contenidas en el TPP en otras materias es bastante larga, por lo que deberemos estar atentos a los aspectos de este fallido acuerdo comercial que el gobierno de Estados Unidos querrá imponernos a través de un TLCAN 2.0. Valdría la pena analizar a fondo el texto del TPP para darnos una idea de las cosas que Estados Unidos seguro nos querrá imponer como condición para seguir contando con el libre acceso a su mercado.

¿La firma del TLCAN 2.0 significará que ya no tendremos acceso a medicamentos genéricos y que por lo tanto el acceso a la salud será más caro? ¿Implicará que ya no podremos subir videos a la red porque en el fondo suena el nuevo éxito de Lady Gaga? ¿El TLCAN 2.0 significará mayores costos para hacer negocios por los diversos aspectos que se contemplan en materia sindical? Si es así habrá que ser firmes en la negociación y rechazar todo aquello que vaya en contra del sentido común, que encarezca hacer negocios, nos reste competitividad respecto a naciones como China, y que viole las libertades de las personas.

A manera de conclusión podemos señalar que el TPP fue el ejemplo más reciente de cómo el gobierno federal estadounidense emplea su dominación mundial post segunda guerra mundial para avanzar en sus intereses en las industrias de la música, cine, farmacéutica, entre otros; a costa de los propios consumidores estadounidenses y los extranjeros. México está a punto de renegociar el TLCAN, por lo que habrá que ver qué disposiciones del TPP querrán los estadounidenses imponernos para controlarnos.
Fuente: http://www.elfinanciero.com.mx/opinion/el-tlcan-es-acerca-del-control-no-del-libre-comercio.html

Autor: Alejandro Gómez Tamez
El autor es director general GAEAP (Grupo Asesores en Economía y Administración Pública).

Correo: alejandro@gaeap.mx

Twitter: @alejandrogomezt

El TPP está muerto. ¡Viva el TPP!

En concordancia con su antiglobalismo a ultranza, Donald Trump anunció el 23 de enero de 2017 el retiro definitivo de Estados Unidos del TPP, con lo cual se hace virtualmente imposible su entrada en funcionamiento tal como estaba planeada. Ahora se buscan nuevos socios. La Alianza para el Pacífico –conformada por Chile, Colombia, México y Perú– se reunió el 14 y 15 de marzo en Viña del Mar con el resto de los signatarios del TPP, luego que Estados Unidos se autoexcluyera. Así, la cita incluyó a Australia, Brunei, Canadá, Chile, Japón, Malasia, México, Nueva Zelanda, Perú, Singapur y Vietnam.

Sobre la Alianza del Pacífico y el futuro del TPP, DW habló con el Dr. Víctor M. González Sánchez, profesor del Departamento de Economía Aplicada de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED), Madrid, España.

DW: En octubre de 2013, los países miembros de la Alianza del Pacífico (AP) aprobaron remover todas las barreras arancelarias entre ellos. ¿Qué se ha alcanzado hasta hoy?

González Sánchez: En la VIII Cumbre de la Alianza del Pacífico, celebrada en Cartagena de Indias (Colombia) en febrero de 2014, se firmó el protocolo de desgravación del 92% de los aranceles existentes entre los cuatro países miembros. La entrada en vigor del mismo se produjo en mayo de 2016. Este protocolo es un instrumento comercial fundamental para avanzar hacia la libre circulación de bienes, servicios, capitales y personas. Según indicaron los países miembros de la AP, el 8 % restante de sus productos circulará sin aranceles durante los próximos años hasta el 2030 en que quedarán totalmente liberados.

¿Cuál es el estado de la integración financiera entre los países de la AP?

Se supone que uno de los capítulos integrantes del protocolo mencionado en la pregunta anterior se refiere a los servicios financieros. Por tanto, aunque aún no se ha producido plenamente la deseada integración financiera, sí se encuentra entre los objetivos que está previsto alcanzar en la AP.

¿Qué resultados concretos ha traído hasta ahora la AP para los países miembros en términos generales económicos?

Con el proceso de integración llevado a cabo entre los cuatro países de la AP, se ha logrado mejorar e incrementar los intercambios comerciales entre los países miembros. Esto afecta positivamente al crecimiento económico. En este sentido, ante la puesta en cuestión por parte de Estados Unidos del NAFTA y de otros acuerdos de integración que se estaban negociando, la AP puede ser una importante oportunidad para la integración económica entre los países de la región latinoamericana y de ésta con el resto del mundo. Especialmente con la cuenca del Pacífico en lo que se refiere a la AP.

¿Cuáles son las principales diferencias entre la AP y el MERCOSUR?

Son dos modelos de integración que difieren en el nivel de integración económica perseguido y logrado. Mientras el Mercosur pretende ser un mercado común con una organización institucional relativamente potente, la AP actualmente está más encaminada a formar un área de libre comercio con un menor peso institucional. En todo caso, las diferencias también pueden apreciarse en la, por decirlo de alguna manera, “gestión” política de cada uno de ellos. Así, en mi opinión, mientras el Mercosur presenta un enorme peso político en algunos de los países que lo integran que condiciona su avance y desarrollo tanto interno como exterior, además de estar muy condicionado por el papel de Brasil como líder fundamental; la AP presenta un desarrollo quizá más pragmático y alejado de los conflictos políticos entre sus integrantes. Lo fundamental en la AP parece ser el comercio en el punto actual de integración en el que se encuentra.

¿Cuál de los dos bloques ha sido más exitoso hasta ahora?

En mi opinión, no sería completamente justo compararlos en términos de éxito actual, puesto que los procesos de integración tienen una historia y un recorrido a lo largo del tiempo. También en el futuro. El Mercosur ha jugado un papel fundamental dentro de la integración económica en el área latinoamericana. Ha consolidado la reducción de aranceles y la cooperación entre los países que lo integran. Incluso desde la perspectiva de la estabilidad política y la consolidación de la democracia ha sido y debería seguir siendo importante en el futuro para los países que lo integran. La AP es mucho más reciente, parece más ágil y dinámica, pero aún debe enfrentarse a los retos y las crisis que, indudablemente, el futuro les deparará. Es posible que el mayor éxito de ambas fuese la consolidación en común de la integración económica en el área latinoamericana, especialmente ante escenarios como los que parecen dibujarse con la que parece será la política exterior de un socio tan potente como Estados Unidos.

La AP tiene en el exterior una imagen mucho más positiva que el MERCOSUR. ¿Por qué?

Como decía antes, la AP es mucho más reciente y, por tanto, más ágil y dinámica que el Mercosur. Además, algunos de los actuales miembros del Mercado Común del Sur ofrecen una imagen algo alejada de los estándares democráticos internacionales y, en general, se han enfrentado a crisis internas con enfoques políticos dispares y alejados del interés integrador común.

La Alianza para el Pacífico ha aproximado a México a América del Sur. ¿Le crea eso problemas a Brasil, que se autoproclama líder en la región y puede ver a México como poderoso “intruso”?

Es posible que Brasil pueda sentir que la presencia de México en los procesos de integración latinoamericanos reduzca su liderazgo regional. No obstante, el giro de México en su perspectiva integradora hacia el sur puede ser beneficiosa para todos. Sobre todo, ante los problemas que presenta el giro de la política de Estados Unidos en su vertiente de comercio exterior. El principal socio comercial de México es Estados Unidos y, ante la realidad actual de Estados Unidos, sería bueno que buscase nuevos socios tanto con sus vecinos del sur como con otras áreas como la cuenca del Pacífico o la Unión Europea.

¿Cuál es el estado de las relaciones comerciales de la AP con Asia?

El principal socio comercial de la AP actualmente no es Asia. Sin embargo, la incertidumbre que provoca el giro en la política comercial de Estados Unidos hará que el peso de Asia en los intercambios comerciales de la AP aumente. Especialmente será necesario para los países latinoamericanos incrementar sus exportaciones a Asia y, al menos mantener las dirigidas a la Unión Europea.

¿Además de China, qué otros países de Asia se interesan actualmente más por las relaciones con la AP?

Indudablemente China es el país que más interés provoca desde una perspectiva comercial a la AP. Su tamaño y su peso económico son incontestables. Sin embargo, otros países como Japón e India también presentan un gran interés. El primero por su potencial económico actual y el segundo por sus capacidades de desarrollo actuales y futuras. En todo caso, aún hay mucho camino que recorrer para la AP en los intercambios comerciales con estos países, ya que su importancia relativa en las balanzas de pagos de los países de la AP es baja en comparación con Estados Unidos o la Unión Europea. Otros países interesantes para la AP son, por ejemplo, Corea del Sur o Australia.

¿Qué modelo de desarrollo plantea la AP? ¿Exportación de materias primas o industrialización?

El modelo que plantea la AP pretende mejorar la industrialización de sus economías y, por tanto, incrementar el valor añadido de su producción y comercialización. Aunque actualmente la realidad exportadora se vincula más a las materias primas. La llegada de inversión exterior directa debería encaminarse a sectores productivos e industriales que fomenten el desarrollo futuro.

La AP se reunió ahora con los países signatarios del TPP en Viña del Mar. ¿Con qué objetivo?

Ante el giro de la política exterior de Estados Unidos desde la perspectiva comercial, es lógico que la AP y los países de la cuenca del Pacífico exploren posibilidades comerciales y de integración que fomenten sus intercambios y favorezcan su desarrollo económico individual y conjunto.

Chile TPP (picture alliance/AP Photo/E. Felix) El canciller chileno, Heraldo Muñoz, en la reunión de la AP, en Viña del Mar.

El 23 de enero de 2017, Estados Unidos anunció su retiro del TPP. ¿Qué significa eso para el TPP y para su relación con la AP?

En mi opinión, esa medida puede suponer un freno o, al menos, una limitación al proceso de globalización de la economía. Es posible que sea necesario repensar un poco el modelo e, incluso, incluir aspectos de desarrollo social y humanitario. No obstante, este hecho puede suponer, incluso debe ser, una oportunidad para la AP y para el conjunto de América Latina para avanzar en su integración económica. En este sentido, la AP podría incrementar sus esfuerzos comerciales tanto con los países de la cuenca del Pacífico vinculados al TPP, como con la propia Unión Europea. Ante una situación cambiante en el escenario económico internacional es posible lamentarse o adaptarse e intentar encontrar nuevos socios y oportunidades. Para la AP, desde mi punto de vista, la oportunidad se encuentra en los países de la cuenca del Pacífico y la Unión Europea, pero también en el conjunto de América Latina.

Fuente: http://www.dw.com/es/el-tpp-est%C3%A1-muerto-viva-el-tpp/a-37934588

Autor: Pablo Kummetz

EU va por TLC con cinco países miembros del TPP

Peter Navarro, jefe del Consejo Comercial Nacional de Estados Unidos, informó que su país planea pactar tratados de libre comercio (TLC) con Japón, Nueva Zelanda, Malasia, Tailandia y Australia, cinco naciones adheridas al Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP).

La medida impacta a México porque Estados Unidos es el principal mercado de las exportaciones de productos mexicanos, con una participación de 81 por ciento.

De concretarse estos acuerdos bilaterales, Estados Unidos suplirá parte del TPP, un acuerdo al que se opuso el presidente estadounidense, Donald Trump, desde su campaña y del cual su país ya se salió formalmente.

“El TPP fue defectuoso porque se trata de un acuerdo multilateral; eso no es lo que la administración de Trump hará (…) El problema con los acuerdos multilaterales es que nosotros reducimos nuestra capacidad de negociación, nosotros entregamos nuestra soberanía”, dijo Navarro. Estados Unidos opera un TLC con Australia, por lo que probablemente será actualizado; pero no tiene tratados comerciales con Brunei, Vietnam y Singapur, sobre los cuales Navarro no se pronunció.

De los cinco tratados referidos por Navarro, Estados Unidos registró saldos negativos en su balanza comercial con cuatro países de enero a noviembre del 2016: Japón (-62,409 millones de dólares), Malasia (-22,853 millones), Tailandia (17,538 millones) y Nueva Zelanda (647 millones). El superávit comercial de Estados Unidos con Australia fue de 11,505 millones de dólares en esos mismos 11 primeros meses del año pasado, de acuerdo con datos del Departamento de Comercio de Estados Unidos.

Luis de la Calle, director general de la consultoría De la Calle, Madrazo, Mancera SC, opinó que México debe pactar TLC con todas aquellas naciones con las que Estados Unidos opere acuerdos de libre comercio, para mantener su competitividad en atracción de inversiones y capacidad exportadora.

La semana pasada, la Presidencia de México instruyó a realizar los procesos necesarios para que el país firme acuerdos bilaterales con Australia, Brunei, Malasia, Nueva Zelanda, Singapur y Vietnam.

Arnulfo Gómez, investigador de la Universidad Anáhuac, consideró que tanto la estrategia de México como la de Estados Unidos es errónea, aduciendo que si procesos de manufactura ya se han ido a Asia, mayormente lo harían con la firma de TLC con ese grupo de naciones.

De no aprobarse el TPP y sí, en cambio, la Asociación Regional Económica Integral (RCEP, por su sigla en inglés), un TLC entre 16 países, la economía de China obtendría ganancias por 88,000 millones de dólares, según un estudio financiado por el gobierno Gran Bretaña.

La RCEP está conformada por China, Filipinas, Malasia, Indonesia, Singapur, Tailandia, Brunei, Vietnam, Laos, Birmania, Camboya, Japón, Corea del Sur, Australia, India y Nueva Zelanda.

La tendencia mundial de conformación de bloques comerciales es irreversible, con consecuencias “insospechadas”, destacó el Consejo Empresarial Mexicano de Comercio Exterior, Inversión y Tecnología (Comce).

“La visión de nuestro organismo es que a escala internacional se están conformando bloques comerciales que habrán de imponer una nueva dinámica en los intercambios de inversión y mercancías”, dijo en un comunicado.

El Comce expuso que Estados Unidos, México y Canadá, integrantes del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), han sido competitivos en este nuevo entorno comercial, porque como bloque han sido “eficaces y atractivos”.

“Los momentos actuales son inciertos para todo aquel país que, individualmente, quiera competir en el nuevo orden comercial que impera en el mundo”, agregó.

El Comce se pronunció a favor de que los lineamientos del TLCAN se revisen, para actualizarlo y fortalecerlo, y ello refleje un ganar-ganar para sus miembros, sobre todo que favorezca los flujos de inversión y comercio de sus socios.

“Rechazamos una actualización que no sea equitativa para sus integrantes. Si el gobierno de los Estados Unidos decidiera abandonar el TLCAN, está en todo su derecho por así convenir a sus intereses; sin embargo, su salida no sería de facto, ya que deberán transcurrir cuando menos seis meses para que suceda”, dijo.

Asimismo, añadió, los flujos comerciales de México estarían amparados por el arancel consolidado de denominación de nación más favorecida de la Organización Mundial del Comercio, razón que no inhibiría las exportaciones mexicanas a Estados Unidos.

Para el Comce, “indudablemente”, el nuevo escenario económico y comercial que enmarcará la relación nacional con Estados Unidos conlleva la obligación de detonar las relaciones de México con otros países.

“Diversificar mercados ya no es una necesidad a evaluar, es una obligación impostergable”, puso énfasis.

México cuenta con una red de tratados de libre comercio con 45 países, 32 acuerdos para la promoción y protección recíproca de las inversiones con 33 naciones y nueve acuerdos de alcance limitado (acuerdos de complementación económica y acuerdos de alcance parcial) en el marco de la Asociación Latinoamericana de Integración.

Fuente: http://eleconomista.com.mx/industrias/2017/02/01/eu-va-tlc-cinco-paises-miembros-tpp

Autor: Roberto Morales

En Respuesta a las Ordenes Ejecutivas de Trump, Anunciando la Renegociación del TLCAN, Activistas dan la bienvenida a la Muerte del TPP, Insisten en que el TLCAN no debe seguir la plantilla del TPP, Denuncian Medidas Anti-Inmigrantes y Anti-Medio Ambiente

Boletín de prensa:

Después de la orden ejecutiva de Donald Trump de finalizar la participación estadounidense en la Asociación Transpacífica (TPP), el compromiso de renegociar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA) y su orden ejecutiva de construir un muro fronterizo, Trade Justice Alliance expresó su apoyo para poner fin a la participación estadounidense En la Asociación Transpacífica (TPP), advirtiendo que se opondrán a la renegociación del TLCAN de Trump si sigue el modelo TPP y expresó una condena inequívoca por el muro fronterizo propuesto.

La Alianza pidió a Trump que cancelara el muro fronterizo y que pusiera fin a la práctica hipócrita de denunciar simultáneamente el TLCAN y demonizar a los inmigrantes mexicanos, sin reconocer que los mexicanos desde 1994 han sido forzados a cruzar la frontera como consecuencia del daño que el TLCAN ha hecho a su país. El discurso de odio de Trump dirigido a los inmigrantes mexicanos y la retórica “America First” ha llevado a los activistas del comercio justo a cuestionar si Trump avanzará las reformas del TLCAN que benefician a la gente de todos los países miembros o simplemente reformas que benefician estrechamente a algunos fabricantes estadounidenses.

“El TLC ha sido devastador para los trabajadores de los tres países. El TLCAN ha destruido la economía de México y ha desplazado a millones de agricultores, lo que ha llevado a una horriblemente violenta guerra contra las drogas y contra la migración masiva a través de la frontera, mientras las personas desplazadas buscan ingreso para poder alimentar a sus familias. Construir muros y deportar a los migrantes no es nada para enfrentar la masiva desorganización económica que el TLCAN ha infligido. Si el NAFTA debe ser renegociado en lugar de abolido, debe ser enmendado para proteger a los pequeños agricultores y trabajadores de los tres países -incluyendo el fortalecimiento del acuerdo laboral del TLCAN y sumarlo al texto básico- y permitir a México reconstruir su base agrícola y económica en lugar de forzarlo a ser un refugio de bajos salarios para los manufactureros y obligarlo a importar alimentos de corporaciones multinacionales basadas en Estados Unidos porque sus propios agricultores han sido eliminados”, dijo Pete Dolack de Systemic Disorder, un grupo miembro de Trade Justice Alliance.

El comentario de Steve Mnuchin durante su audiencia de confirmación como Secretario del Tesoro, el jueves pasado, acerca de que el TPP debería servir como punto de partida para la renegociación del TLCAN, renovó los temores de los activistas por la justicia comercial de que la agenda del TLCAN de Trump dará prioridad a las ganancias corporativas sobre protección ambiental, seguridad alimentaria, acceso a los medicamentos, a los derechos laborales y otras preocupaciones de interés público.

Mientras que el posible cargo de Mnuchin en el Tesoro lo mantendrá a distancia de las negociaciones comerciales, los activistas están preocupados por el liderazgo que Trump pretende poner en marcha para renegociar el TLCAN. Los defensores del comercio justo ven al candidato de Trump como Representante de Comercio de Estados Unidos (USTR), a Robert Lighthizer, como una mejora respecto al actual representante de Comercio de Estados Unidos, Michael Froman, un ex ejecutivo de Citigroup que recibió una indemnización dorada de $ 4 millones cuando salió de Citi para irse como USTR, y pasar años negociando jugosas ofertas para Citi y otras grandes corporaciones. Pero Trump ha aclarado que el candidato del Secretario de Comercio Wilbur Ross, no Lighthizer, será su líder en política comercial. Según un reporte de Reuters publicado la semana pasada, Ross ha desplazado 2,700 empleos desde 2004. Inicialmente, Ross apoyó el TPP, pero luego cambió su posición. En la audiencia de confirmación de Ross el pasado miércoles, dos manifestantes fueron arrestados por cantar frente a Ross con una pancarta que decía “Ross apoyó el TPP y la destrucción de empleos “.

Teniendo en cuenta las órdenes ejecutivas de Trump que revierten las decisiones del Presidente Obama sobre los oleoductos Keystone XL y Dakota Access, los ambientalistas se muestran escépticos de que negociará acuerdos comerciales más amigables con el planeta. “Dando la luz verde al oleoducto Keystone XL, Trump está cayendo en la extorsión corporativa bajo el capítulo de inversión del TLCAN. Después de que el presidente Obama bloqueara KXL, Transcanada  metió una demanda ante el NAFTA exigiendo 18 mil millones de dólares de compensación por la pérdida de beneficios previstos en el futuro. La renegociación del TLCAN debe eliminar los derechos extremos de los inversionistas corporativos de atacar las leyes ambientales; Poner fin a la regla de proporcionalidad energética que dio lugar al devastador Proyecto de arenas bituminosas de Athabasca en Alberta, Canadá; y fortalecer y hacer cumplir el acuerdo ambiental del TLCAN o los ecologistas lo combatirán con fuerza “, dijo Adam Weissman de Global Justice for Animals and the Environment, un grupo miembro de TJA.

Según Harriet Heywood, miembro del grupo la Gente Demanda Acción de Trade Justice Alliance, “Mientras que Trump ahora está golpeando el clavo final en el ataúd de TPP, fue una campaña de seis años de activistas de base que lo pusieron allí, culminando en una elección donde ambos candidatos prometieron hundir el tratado. Incluso antes de la elección de Trump, los líderes del Congreso anunciaron que carecían de los votos para pasar el TPP, un testimonio de los años de llamadas, visitas de lobby, protestas, cartas y peticiones que los miembros del Congreso recibieron de sus electores. Damos la bienvenida a la desaparición de TPP, pero nos negamos a permitir que Trump renegocie el NAFTA usando el TPP. El TLCAN tiene que ser fijado -o abolido por completo-, pero un TLCAN que refleje la propuesta de Trump de negar el clima, pro-desregulación, agenda anti-obrera es uno de los que lucharemos tan duro como peleamos contra el TPP “.

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Trade Justice Alliance es una red de activistas y grupos de base que luchan por políticas comerciales que protejan a los trabajadores, los consumidores, los agricultores familiares y el medio ambiente. El 26 de febrero a las 7:30 PM EST, la Alianza llevará a cabo un seminario sobre los impactos perjudiciales del TLCAN con conferencistas expertos de los tres países miembros. Detalles están disponibles en: http://tradejustice.net

Trump deja el TPP y anuncia un “gran impuesto fronterizo”; Peña: “la solución es el diálogo”

El Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, prometió hoy ante empresarios un “enorme impuesto fronterizo”, y firmó en el Despacho Oval una orden ejecutiva para sacar al país del Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP), del que forman parte otras once naciones.

Al mismo tiempo, hoy, en Los Pinos, el Presidente Enrique Peña Nieto anunció dos estrategias:

1. Fortalecer la presencia de México en el mundo, a fin de diversificar las relaciones políticas, el turismo y la cooperación.

2. Construir una nueva etapa de diálogo en la relación bilateral con Estados Unidos.

El Presidente dijo que uno de los principales cambios a nivel internacional es el la nueva presidencia de Estados Unidos. Por ello, mencionó, “es importante delinear la política exterior de México”.

“Ni confrontación, ni sumisión”, dijo, frente a Estados Unidos. “La solucionó es el diálogo”.

Dijo que se negociará con Estados Unidos con base a cinco principios:

1. Soberanía nacional.

2. Respeto al Estado de Derecho. “Hoy más que nunca permanece la básica de Benito Juárez: el respeto al derecho ajeno es la paz”.

3. Visión constructiva y proconstructiva.

4. Integración de Norteamérica.

5. Negociación integral. “Llevaremos a la mesa, migración, seguridad, incluso las amenazas terroristas”, dijo el Ejecutivo federal.

“México se acercará más con Argentina y Brasil”, dijo Peña. Anunció la modernización de los acuerdos comerciales con la Unión Europea, y con Reino Unido, cuando salga de la comunidad de Europa.

Peña anunció acuerdos bilaterales con los países que forman parte del Acuerdo de Asociación Transpacífico.

México dijo el lunes que el Presidente Enrique Peña Nieto conversó con el Primer Ministro canadiense Justin Trudeau sobre el futuro del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), antes de las reuniones previstas con el nuevo mandatario estadounidense. Trump ha prometido renegociar el acuerdo trilateral de comercio y aplicar aranceles a las importaciones.

La Presidencia mexicana dijo que durante una conversación el domingo, Trudeau y Peña conversaron sobre “la importancia de la relación con Estados Unidos para ambos países y coincidieron en sumar esfuerzos para continuar impulsando la integración económica de América del Norte”.

Trump anunció el lunes que mantendrá reuniones con Trudeau y Peña Nieto en las cuales “iniciaremos negociaciones que tienen que ver con NAFTA”, la sigla en inglés del tratado.

El sector manufacturero de México se ha beneficiado con el TLCAN, pero Trump dice que ha quitado empleos a Estados Unidos.

Luego del anuncio de Trump, en un evento en Los Pinos, esta misma mañana, el Secretario de Relaciones Exteriores, Luis Videgaray, explicó que muchos empleos en Estados Unidos; incluso en esos estados que votaron por Trump, dependen de tener acceso al mercado mexicano. También dijo que los flujos migratorios han cambiado: menos mexicanos buscan ir a Estados Unidos que hace una década.

“En Estados Unidos contribuimos a generar empleos”, dijo por su parte Juan Pablo Castañón, presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), el mayor sindicato patronal de México. “Enfrentaremos una negociación muy diferente a la de los últimos 27 años. Estamos preparados”, agregó.

Dijo que México debe aprovechar este momento para fortalecer el mercado interno porque “no podemos depender de un solo mercado”. Castañón anticipó que en las próximas semanas o meses “enfrentaremos un proceso de negociación diferente a cualquier otro en 27 años”.

En medio de la creciente incertidumbre por posibles cambios en políticas comerciales y migratorias de Estados Unidos, Carlos Aceves del Olmo, Secretario General de la Confederación de Trabajadores de México (CTM), un sindicato al servicio del Partido Revolucionario Institucional (PRI), inició su discurso elogiando al Presidente. Posteriormente habló del papel de los trabajadores en la renegociación del TLCAN.

Pidió que “los trabajadores” sean parte de las negociaciones del TLCAN, que inician esta semana en Washington.

“Mientras no tengamos a los trabajadores con pan en la mesa y con suficiente dinero para cubrir sus necesidades no la tendremos contenta”, dijo.

“ES UNA MALA NOTICIA”

Para el doctor Gustavo Vega, investigador de El Colegio de México, la decisión de Trump de abandonar el TPP es a todas luces mala.

“Es una negociación en la que Estados Unidos invirtió mucho tiempo al igual que 11 países. La idea era recuperar un posicionamiento de Estados Unidos en Asia y crear un acuerdo que logró persuadir a un grupo de países como Vietnam, Nueva Zelanda, México y Canadá, en un nuevo marco de negociación y normativo que hubiera sido importante para dar un impulso al crecimiento internacional, cuando éste ha ido cayendo. Es mala noticia porque paralelamente China está negociando un acuerdo y una unión con varios países de Asia-Pacífico. Entonces es entregarle claramente la región a China. Y es una mala decisión para México que en la próxima negociación para modernizar el TLCAN tendrá que recuperar mucho de la negociación que se ocupó para el TPP y tratar de vincularlo para lo que necesitamos, con muchas nuevas áreas que se tienen que negociar”, comentó.

Sobre si era una señal para que México diversificara su mercado, señaló que esto ya comenzó a realizarse, al grado de que el segundo socio comercial de México, por el lado de las importaciones es China y con Estados Unidos, ya se pasó del 80 al 62 por ciento. Sin embargo, señaló que con el TLCAN el comercio se enfocó a Estados Unidos.

“Se está intentado diversificar, pero la decisión de Trump presiona a insistir en eso, en buscar acercarnos a China, Europa, América Latina y habrá que seguir. El problema es que todo el aparato productivo del Siglo XIX con el porfiriato, se creó fue hacia el norte. La estructura de la economía está dirigida hacia allá y es muy difícil que de un año a otro cambiar todas las estructuras e irse a otro y hay que insistir ante las medidas extremas que ya toma Estados Unidos”, agregó.

PRIMER DÍA DE TRUMP

Trump comenzó su primer día de trabajo “real” en la Casa Blanca tras ser investido Presidente el pasado viernes con una reunión con líderes empresariales en el salón Roosevelt, entre ellos ejecutivos de compañías como Lockheed Martin, Ford y Tesla.

“Vamos a recortar impuestos masivamente tanto para la clase media como para las compañías”, dijo Trump en declaraciones a los periodistas.

Según Trump, esos impuestos bajarán hasta un rango de entre el 15 y 20 por ciento, frente al 35 por ciento, “o probablemente más, 38 por ciento” actual.

“Creemos que podemos reducir las regulaciones en un 75 por ciento, tal vez más”, sostuvo también el Presidente.

Trump argumentó que el “problema” con las regulaciones actuales es que “no puedes hacer nada”, al citar en concreto el caso de las protecciones medioambientales, y agregó que el asunto “está fuera de control”.

El mandatario también lanzó una advertencia a las empresas que estén pensando en localizar su producción fuera de Estados Unidos: “Vamos a imponer un impuesto fronterizo muy grande sobre el producto cuando llegue, lo cual creo que es justo”.

Por otro lado, Trump señaló que actualmente no hay libre comercio, ya que, a su juicio, Estados Unidos es el único que facilita la entrada a productos extranjeros, mientras que “si quieres vender algo a China y otros países, es muy, muy difícil”.

“Así que no llamo a eso libre comercio. Lo que queremos es comercio justo, comercio justo”, enfatizó el Presidente.

Fuente: http://www.sinembargo.mx/23-01-2017/3139511

Autora: Daniela Barragan

Canadá confía en sobrevivencia de TPP sin EE.UU., según ministro de Comercio

El ministro canadiense dijo poco después de la investidura de Trump que Canadá considerará todas sus opciones con los estados miembros del TPP, incluido si se puede rescatar un nuevo acuerdo sin la participación de EE.UU.

Canadá contemplará buscar un nuevo acuerdo comercial multilateral con la Cuenca del Pacífico ahora que el presidente Donald Trump señaló que Estados Unidos se retirará del Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP).

El ministro de Comercio, Francois-Philippe Champagne, dijo en una entrevista el viernes poco después de la investidura de Trump que Canadá considerará todas sus opciones con los estados miembros del TPP, incluido si se puede rescatar un nuevo acuerdo sin la participación de Estados Unidos.

El nuevo presidente machacó el mensaje de “Estados Unidos está primero” en su discurso, y el gobierno se comprometió de inmediato a retirarse del TPP en una declaración de política publicada en el renovado sitio web de la Casa Blanca.

“Hay una serie de países que estarían interesados sea en considerar acuerdos de comercio bilaterales o bien potencialmente revisar qué podría hacerse con el TPP”, dijo Champagne por teléfono desde Davos, Suiza, donde asistió al Foro Económico Mundial.

Sus comentarios dan cuenta del optimismo en Canadá en cuanto a que el TPP puede sobrevivir de alguna forma sin Estados Unidos, haciendo eco de los recientes votos de confianza emitidos por Australia y Japón.

Sin embargo, el ex primer ministro canadienses Stephen Harper, líder Conservador que inscribió a su país en el pacto en el 2015, ha manifestado dudas sobre el futuro del mismo.

“Ciertamente se da el caso de que, en el futuro previsible, los grandes acuerdos de comercio multilaterales están muertos”, dijo Harper esta semana en Nueva Delhi, donde pronunció su primer discurso público desde que fuera derrotado por el actual primer ministro Liberal, Justin Trudeau, poco después de que el país accediera al pacto.

El enviado de Comercio de Trudeau rechazó los comentarios de Harper, pero coincidió en que es probable que el TPP no continúe con su forma actual. Champagne fue nombrado en el cargo a comienzos de este mes en una reorganización del gabinete donde su predecesora, Chrystia Freeland, fue designada Ministra de Relaciones Exteriores de Canadá.

Él fue copresentador de un evento con ministros de la Organización Mundial de Comercio (OMC) el viernes en Davos, donde hizo un llamado al grupo a defender mejor los acuerdos de libre comercio en una era de crecientes sentimientos proteccionistas a nivel global.

“Necesitamos contar con una OMC para el pueblo”, dijo Champagne. “Y necesitamos argumentar a favor de que, en general, el comercio liberal ha sido bueno para todos, incluido Estados Unidos”, agregó.

Champagne dijo que su principal prioridad es asegurar que el acuerdo de comercio de Canadá con la Unión Europea entre en vigencia en esta primavera. El pacto, firmado el año pasado y conocido como Acuerdo Económico y Comercial Global (AECG), es un modelo para nuevos acuerdos que pueden apaciguar la respuesta negativa con sólidos estándares ambientales y laborales, sostuvo.

“Esta es mi prioridad número uno, dos y tres: AECG, AECG, AECG”, declaró. “Hay un enorme interés en la agenda de comercio progresiva promovida por Canadá”, afirmó.

Fuente: http://gestion.pe/economia/canada-confia-sobrevivencia-tpp-sin-eeuu-segun-ministro-comercio-2180246

Límites y contradicciones de las propuestas comerciales de Trump

Presumptive Republican presidential nominee Donald Trump gives the thumbs up to supporters as he takes the stage at the Duke Energy Center for the Performing Arts in Raleigh, N.C. Tuesday, July 5, 2016.

La campaña presidencial de 2016 provocó que Estados Unidos despertara de su mito sobre el libre comercio: éste nunca conduce a un comercio justo y equilibrado, e incluso puede actuar en contra de los trabajadores de su propio país cuando entra en proceso de descomposición. En rigor, en los últimos ocho años, los demócratas abandonaron a los trabajadores (a quienes antes pretendía representar) al ‘realismo’ del libre comercio. Tras el estallido de la crisis global conocieron el desempleo masivo, las labores de servicios inseguros y mal pagados, la pérdida generalizada del poder adquisitivo; sumados a la privatización de los sistemas de jubilación y atención médica. No debe sorprender, entonces, que la clase obrera blanca, sobre todo en la región de los grandes lagos (de Pennsylvania a Wisconsin), abandonara a los demócratas y votara contra el establishment político y Hillary Clinton.

Pero esta campaña presidencial puso también en evidencia que el ‘universalismo’ del libre comercio no era tal. El rápido crecimiento de China como una fuerza importante en la economía global está obligando a reconsiderar si el libre comercio sigue siendo una política que genera prosperidad a los países avanzados. La perspectiva de que China pueda ser una gran potencia económica está alimentando una paranoia generalizada en Estados Unidos. En términos más amplios, el temor es que no sólo estaría en cuestión la supremacía del imperio norteamericano, sino que además algunas naciones en desarrollo lideradas por China, especialmente las asiáticas, terminen por desplazar a las economías avanzadas de su estatus privilegiado.

Es cierto que el presidente electo, Donald Trump, busca la perpetuación del imperio económico y comercial estadounidense, pero lo hace sobre la base de culpar con dureza al comercio en general y a los “desastrosos” acuerdos comerciales en particular, de muchos de los problemas salariales y de empleo de los Estados Unidos. Por ello exige una “nivelación del campo de juego” en el ámbito del comercio global, proponiendo bloquear la firma de la Asociación Transpacífica (TPP), renegociar los acuerdos comerciales existentes, e incluso retirarse de la Organización Mundial del Comercio (OMC).

Por supuesto, el tiempo dirá si tales promesas pasan a ser simplemente retóricas propias de la campaña o se traducirán realmente en cambios de política comercial interna y externa. Este breve trabajo se propone analizar críticamente los alcances y contradicciones de los pilares de estas promesas, que sorprenden por su coherencia.

Los dilemas del TPP después de su rechazo

Donald Trump confirmó el 21 de noviembre pasado que se retiraría de la Asociación Transpacífica (TPP, por su sigla en inglés) el primer día de su administración. La oposición al TPP fue un tema central de su campaña, llamándolo un “desastre” y se comprometió a abolirlo cuando asumiera el cargo. En la práctica, esto significa que no presentará al Congreso la legislación de implementación necesaria para la participación estadounidense en el acuerdo.

El designado secretario de Comercio, Wilbur Ross, cita dos razones específicas por las cuales el TPP es un mal negocio: los funcionarios estadounidenses entregaron demasiadas concesiones y las reglas de origen para automóviles permitirían a China y a empresas de diversos países aprovechar el acceso al mercado estadounidense.

Sorprendentemente, estos planteamientos encuentran respaldo en estudios realizados por el keynesiano Robert E. Scott, citados por el propio Trump: “China tiene un gran superávit comercial con los países del TPP y los términos cruciales del acuerdo (específicamente los débiles requisitos de reglas de origen) proporcionaría una garantía de puerta trasera para China y otros países no – TTP con acceso libre de impuestos a EE.UU. y otros mercados del TPP. Esto sería especialmente importante para automóviles y piezas de automóviles, así como para otros productos clave. Los exportadores del TPP no se apartarán de sus proveedores chinos sólo porque firmaron un acuerdo comercial con Estados Unidos”. (Robert E. Scott, november 7, 2016. Economic Policy Institute)[1].

Como se ve, si bien China no era parte del TPP, su supuesta amenaza velada a través de las “reglas de origen”, lo convierte en el blanco de las críticas de algunos keynesianos y de Trump. El verdadero dato que importa, es considerar que el creciente déficit estadounidense con China entre 2001 y 2013 eliminó o desplazó 3.2 millones de empleos en el país y ha sido uno de los principales contribuyentes a la crisis del empleo industrial en los últimos 15 años. (Kimball y Scott 2014)[2]. Wal-Mart es el mayor minorista del mundo, siendo un conducto clave de las importaciones chinas en el mercado estadounidense[3]. Desde que China ingresó a la OMC en el año 2001, “casi 80% del crecimiento del déficit comercial de EE.UU. en bienes puede atribuirse a la creciente disparidad con China”[4].

Esas visiones desconocen el hecho que el mismo Obama había tomado decisiones contra China que violaban los principios del libre comercio. En su tan citado discurso acerca del TPP, señalaba: “… no podemos permitir que países como China escriban las reglas de la economía global. Debemos escribir nosotros esas reglas”. Con ello, Obama estaba reconociendo que “los Estados Unidos excluyeron deliberadamente a China de las negociaciones, lo que confirma que, como muchos analistas occidentales señalaron, el verdadero objetivo del TPP no era liberalizar el comercio, sino formar un bloque bajo el dominio estadounidense contra China”[5].

De esta manera, “el TPP (y el TTIP) diferían de manera decisiva de los acuerdos comerciales anteriores en el marco del GATT y de la creación de la OMC. Su verdadero contenido era el proteccionismo regionalizado para los Estados Unidos bajo las simples palabras de apoyo al libre comercio”[6]. Las pretensiones de Obama de escribir las reglas de la economía global quedaron truncadas con la elección de Trump.

El escenario global es todavía más complicado para la gran potencia, ya que habría que agregar que China viene estableciendo lazos comerciales y diplomáticos más profundos que los Estados Unidos con casi todos los países asiáticos del acuerdo transpacífico[7]. Estas naciones tienen economías que exhiben las tasas de más rápido crecimiento a nivel global en los últimos ocho años (China, India, Vietnam, ASEAN en su conjunto, etc.), a diferencia de Japón y Estados Unidos.

Por cierto, en el escenario anterior, el TPP fue blanco de otras numerosas críticas aparte de las indicadas por Ross y Scott, como el secretismo de las negociaciones y el lobby de las corporaciones, la acusación de manipulación de divisas y las controvertidas disposiciones de solución de controversias entre inversionistas-Estado, entre otras.

Algunos economistas del Peterson Institute for International Economics, tomando en cuenta que muchos partidarios de los demócratas Hillary Clinton y Bernie Sanders también se opusieron al TPP, buscan ahora apoyo en los líderes republicanos en el Congreso arguyendo que Trump debería renegociar el acuerdo. No obstante, hasta la fecha no hay indicación alguna de que la Administración Trump considere la posibilidad de revisar el tratado. El mismo Ross calificó al TPP como un “tratado estúpido” y en su lugar dice favorecer las negociaciones bilaterales donde los funcionarios estadounidenses puedan obtener más concesiones de los socios comerciales.

Ante la resignación provocada por el eventual retiro del TPP y la imposibilidad de su revisión, la discusión se ha trasladado a analizar la continua reducción del liderazgo de Estados Unidos a nivel global. Marcus Noland (2016) es enfático en aseverar al respecto que “la falta de ratificación del TPP le cedería a China el liderazgo en el establecimiento de normas comerciales en la región crítica de Asia y el Pacífico”[8]. Esto adquiere mayor sentido cuando se hacen explícitos los vínculos comerciales ya señalados de China con los países asiáticos miembros del TPP, sino igualmente al considerar que este país es sobre todo una fuerza importante detrás de un sistema de coproducción (cadenas de valor) más grande de Asia oriental.

En el mismo sentido, el Grupo de Trabajo Republicano sobre Seguridad Nacional de la Cámara de Representantes publicó un informe el 9 de junio en que señalaba: “Al retrasar el desarrollo de acuerdos comerciales fuertes, damos tiempo a nuestros competidores para socavar el sistema mundial de comercio que los Estados Unidos ha trabajado tan duro para construirlo. Países como China y Rusia están creando sus propios sistemas cerrados de comercio”[9].

La ascendencia china en la formulación de políticas comerciales probablemente iría acompañada de una mayor influencia en otras áreas donde se “beneficiaría a costa de Estados Unidos debido a otros componentes no económicos de la plataforma de Trump, como la demonización de los musulmanes y el consiguiente deterioro de las relaciones con los países de mayoría musulmana en Oriente Medio, África y Asia”[10]. Asimismo, China está impulsando iniciativas que van más allá del enfoque de Estados Unidos en el GATT y la OMC, como son el “One Belt One Road” (OBOR) y el “Banco Asiático de Inversión en la Infraestructura” (AIIB) que se proponen sentar las bases para el desarrollo práctico del comercio, en particular mediante la inversión en infraestructura.

En definitiva, China está haciendo un mayor uso de la división/socialización internacional del trabajo que otras grandes economías. El comercio de bienes y servicios de China en 2015 fue del 41,2% del PIB del país, comparado con el 36,8% en Japón y el 28,1% en Estados Unidos. Dado el éxito de su política de “apertura”, corresponde a su interés nacional impulsar las propuestas para un comercio más libre y los TLC con las particularidades chinas.

Los cuestionamientos al comercio internacional y a los tratados de libre comercio

Los documentos de la campaña de Trump criticaban no sólo la firma del TPP, sino además a los malos tratados comerciales existentes como el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) y el Acuerdo de Libre Comercio entre Corea y los Estados Unidos (KORUS). Asimismo, amenazó reiteradamente con elevar los aranceles a los productos importados de China y México, y retirarse de la Organización Mundial del Comercio (OMC). Todos ellos habrían contribuido al déficit comercial y a muchos de los problemas salariales y de empleo de los Estados Unidos.

Primeramente, en varias ocasiones -incluyendo en su discurso sobre la política comercial del 28 de junio de 2016- Trump reconoció que su política podría requerir la derogación del TLCAN. A su vez, uno de los asesores de política exterior de Trump, Walid Phares, indicó que si Trump es elegido quisiera “volver a fojas cero” en todos los TLC existentes. México es el segundo mercado más importante de las exportaciones estadounidenses y el tercer socio comercial de Estados Unidos. Esta se considera la relación bilateral colindante más importante a nivel global.

Ante la creciente deslocalización que vive la industria automotriz norteamericana, las firmas con plantas en México buscan mecanismos para producir en otros países ante la mayor integración de las cadenas globales, mientras el “sindicato United Auto Workers ha defendido las posturas de Trump” puesto que señalan que pactos como el TLCAN “han alentado durante décadas la tercerización de la fabricación de miles de partes como volantes, asientos y motores”[11].

También, el mismo Trump ha desacreditado a KORUS (que se convirtió en ley en 2012 después de las negociaciones de los gobiernos de Bush y Obama) como un “acuerdo para matar trabajo” que destruyó 100.000 empleos en Estados Unidos. En caso de revisarse este acuerdo, los aranceles estadounidenses y coreanos retrocederían a niveles previamente negociados bajo las disposiciones de la Nación más Favorecida (NMF) de las respectivas leyes comerciales[12].

Por otra parte, Trump ha reiterado su plan de imponer un arancel del 35 por ciento a México muchas veces, a partir del 16 de junio de 2015, cuando anunció su candidatura. Al mismo tiempo, ha abogado por un arancel del 45 por ciento sobre los bienes chinos, básicamente como una acción compensatoria contra supuestos manejos de su divisa. En su sitio web se compromete a nombrar a China como manipulador de monedas en su primer día de gobierno. Uno de sus asesores, el economista Peter Navarro, describió la cifra del 45 por ciento como “perfectamente calculada”[13].

A lo anterior, Trump ha sumado la posible retirada de Estados Unidos de la OMC si Washington no logra renegociar algunas normas de la OMC, en particular en lo referente a tarifas aduaneras. Es poco probable que esto ocurra, y en caso de suceder, conduciría a la desarticulación de todas las negociaciones arancelarias y a la reversión de las tarifas al nivel NMF de cualquier acuerdo preexistente, posiblemente hasta los índices de Smoot-Hawley vigentes en 1934. A fines de noviembre, el director general de OMC, Roberto Azevedo, pidió no especular sobre tales advertencias, agregando que “no tengo ningún indicio de nadie de que pudiera ser así”.

El comercio internacional -o más precisamente los déficits comerciales- se ha convertido en la principal causa del declive de la manufactura norteamericana, lo que a su vez habría tenido serias consecuencias sobre los salarios y empleo de los trabajadores. Sin embargo, conviene precisar que durante el actual ciclo de recuperación -entre 2010 y el tercer trimestre de 2016- de la economía norteamericana, el déficit comercial de bienes y servicios promedió 3% del Producto Interno Bruto, frente a 5,1% en la expansión de 2002-2007. El déficit sólo de mercancías citado por Trump ha caído de 5,6% del PIB durante la expansión de 2002-2007 a 4,2% en la actual recuperación.

Los pronunciamientos de Trump en la campaña sugieren que la reducción de los déficits comerciales “bilaterales” de Estados Unidos podría ser su principal preocupación. Esto será difícil de lograr dado el principio de “reciprocidad”, es decir, que los nuevos acuerdos comerciales deben aumentar previsiblemente las exportaciones tanto como aumenten las importaciones. Además, el análisis de la mayoría de las corrientes teóricas de la economía sostiene que la reducción de un déficit comercial bilateral no necesariamente se traduce en una reducción del déficit comercial total. Tal vez el déficit comercial global de Estados Unidos no sea el objetivo primordial de Trump, ya que el estímulo fiscal inherente a los recortes de impuestos y al gasto en infraestructura probablemente ampliarán dicho déficit.

En opinión de Robert E. Scott, “la globalización y los acuerdos de comercio e inversión han abierto el comercio con los países que se dedican a la manipulación monetaria y otras prácticas comerciales desleales para hacer que sus bienes sean menos costosos y menoscaben la competitividad de los productos estadounidenses”[14]. El problema central no estaría en el déficit comercial en sí mismo, al que habría que enfrentar con mayores aranceles como cree Trump, sino en la manipulación de la moneda.

En consecuencia, “la causa más importante de los crecientes déficits comerciales de Estados Unidos es la manipulación de la moneda y la desalineación de China y de otros 20 países, principalmente en Asia. Los gobiernos de estos países han comprado billones de dólares de activos extranjeros en los últimos 15 años, lo que ha hecho subir el precio del dólar estadounidense”. Esto, a su vez, “ha aumentado el precio de las exportaciones estadounidenses en todos los países en los que compiten con los manipuladores de divisas, y actúa como un subsidio a todas las exportaciones de nuestros competidores. Los crecientes déficits comerciales de Estados Unidos son responsables en gran medida de la pérdida de 5 millones de empleos manufactureros en los Estados Unidos entre enero de 2000 y diciembre de 2014[15].

Más allá que la manipulación de divisas sea la causa de fondo de los crecientes déficits comerciales de Estados Unidos, cuestión que discutiremos más adelante, importa destacar que la balanza comercial no puede ser la base del análisis del empleo[16].

De comenzarse por las propias relaciones comerciales, habría que decir que “a diferencia de los días en que Smoot-Hawley copatrocinaron la infame Ley de Aranceles de 1930, cuando las importaciones eran principalmente productos finales vendidos a los consumidores, la mitad de las importaciones de EE.UU. son hoy productos intermedios vendidos a las empresas, dice Ikenson. Las importaciones baratas ayudan a que sea rentable para éstas operar y dar trabajo a los estadounidenses”[17].
Colocar el foco sólo en los flujos comerciales significa soslayar las relaciones sociales como base explicativa de los salarios y del desempleo. Por ejemplo, Lawrence Mishel ofrece algunas muestras: “Trump ha ignorado hasta ahora las muchas otras políticas intencionales que las empresas y el 1 por ciento superior han presionado para suprimir los salarios en las últimas cuatro décadas”. A través de la Reserva Federal se han implementado políticas que eran antagónicas al crecimiento del empleo y de los sueldos, pero favorables al sector financiero y a los tenedores de bonos. “El desempleo excesivo conduce a un menor crecimiento de los salarios, especialmente de los trabajadores con salarios bajos y medios”. Puede agregarse la austeridad gubernamental en los niveles federal y estatal que ha impedido la recuperación y el crecimiento de los sueldos. También hay un retroceso en la negociación colectiva, siendo la razón más importante en la contracción salarial (sobre todo de la de clase media). “Mientras tanto, el salario mínimo está ahora más del 25 por ciento por debajo de su nivel de 1968, a pesar de que la productividad desde entonces se ha más que duplicado”[18].

Por último, cabe señalar que de aplicarse las propuestas proteccionistas de Trump, provocarán represalias por parte de los socios comerciales de Estados Unidos, desencadenando una guerra comercial. Las relaciones comerciales se han visto tensadas, sobre todo entre Estados Unidos y China, por las reiteradas amenazas de Trump de establecer aranceles de hasta 45% a los productos hechos en el gigante asiático, como ya dijimos. Por su parte, el gobierno chino advirtió que si Washington toma alguna medida en su contra, ellos responderán.

En un informe publicado a principios de 2017, Ethan Harris, economista global de Bank of America Merrill Lynch, afirmó que “el mayor riesgo para la economía global este año es una intensificación de las tensiones comerciales entre EE.UU. y China”, agregando que “ambos países son cruciales para las cadenas globales de suministro y los mercados globales, por lo que una gran batalla sería un gran juego de saldo negativo”[19]. En verdad, esta guerra está en marcha, aunque de manera soterrada, con las sanciones antidumping aplicadas por Estados Unidos a 102 productos de China.

En cualquier caso, los efectos no se limitarían sólo a estas dos potencias y en caso de ampliarse el conflicto, pondría a la economía estadounidense en recesión y costaría a millones de estadounidenses sus empleos, según proyecciones hechas por el Peterson Institute for International Economics.

El libre comercio y la actual amenaza china

La propuesta comercial de Donald Trump representa ciertamente una ruptura con el consenso de las clases dominantes posterior a la Segunda Guerra Mundial. Este consenso en torno al libre comercio perduró en los últimos 50 años mientras la economía estadounidense experimentaba un enorme aumento de su producto interno y de la participación del comercio en éste, pero comenzó a resquebrajarse desde la Ronda de Doha de la OMC iniciada en 2001 (negativa a retirar los subsidios a los productores de algodón estadounidenses, entre otros), pasando por la promoción de acuerdos de libre comercio “bilaterales”, hasta el TPP que evidenciaba con claridad sus afanes “proteccionistas” supra regionales que excluían a China.

Más allá de este cinismo proteccionista, todos los presidentes estadounidenses, de Truman a Obama, y el público en general, declararon su apoyo a la doctrina de un comercio más libre. Es este largo compromiso que la campaña de Trump rompió, respaldándola en el hecho que la base manufacturera del país ha sido seriamente erosionada por el comercio global y los acuerdos de libre comercio en las últimas dos décadas, con claros perjuicios para los salarios y empleos de los trabajadores. Así, la política comercial pasó a convertirse -tal vez por primera vez- en una cuestión de primer orden en las elecciones y en la misma política nacional[20].

En última instancia está en cuestión el libre comercio bajo el fundamentalismo del mercado, entendido como un componente clave de la globalización neoliberal del comercio. Una pretensión que aspira a ser universalmente global acorde con una nueva forma de expansión del imperio norteamericano[21]. La propuesta comercial de Trump ha roto con ese universalismo del libre comercio y la propia globalización, para refugiarse en la implementación de políticas “proteccionistas”.

Trump comprendió que el desequilibrio del libre comercio estaba a favor, ya no de Estados Unidos, sino de China y las llamadas “economías emergentes”. Paul Samuelson, economista galardonado con el Premio Nobel, un ardiente partidario del libre comercio, ya en 2004 (artículo en Perspectivas Económicas) sugirió que el creciente poder económico de China pone en duda si el libre comercio convierte en un ganador (winner) a Estados Unidos. El miedo de la superpotencia a la economía china ha transformado a este país de posible socio estratégico en una amenaza actual, que se enfoca principalmente, en palabras de Henry Kissinger, en “el debilitamiento psicológico del adversario”, por lo cual “el imperialismo militar no es el estilo chino”.

Esta es una amenaza que tiene como sustento el espectacular aumento del poder económico de China, que asimismo cuenta con la población más grande del mundo, lo cual tendría un fuerte efecto desestabilizador. Esto ha llevado a que China sea ubicada en el centro de la globalización. A decir del keynesiano Thomas I. Palley, asesor Senior de Política Económica de la AFL-CIO, “la globalización se ha transformado gradualmente en un proyecto de “globalización centrada en China”. Este fenómeno tiene graves consecuencias económicas y geopolíticas para los Estados Unidos”[22].

Por lo demás, China es parte de un inmenso sistema integrado de producción en Asia oriental, teniendo con su población una estrecha afinidad cultural. La “real politik” de la fracción descontenta de las clases dominantes aconseja optar por una política comercial “dirigida” que reclama de sus ex socios la “nivelación del campo de juego” a través de varias medidas proteccionistas, como la manipulación de divisas y la imposición de aranceles, ya analizada.

Con respecto a la manipulación de divisas, Trump se comprometió en su sitio web nombrar a China como manipulador de divisas en su primer día de gobierno y “comenzar un proceso que impone derechos compensatorios apropiados sobre productos chinos artificialmente baratos”, bajo la amenaza de limitar las importaciones unilateralmente si no cooperan. Curiosamente, China no ha manipulado su moneda durante los últimos dos años según C. Fred Bergsten (2016), uno de los primeros en llamar la atención sobre estas prácticas. “Los chinos han intervenido fuertemente en el lado opuesto del mercado: en lugar de comprar dólares para mantener el renminbi débil, han vendido grandes cantidades de dólares para evitar que se deslice más. Su reciente intervención ha promovido la competitividad de los Estados Unidos en lugar de debilitarla”[23].

La gran mayoría de los economistas estadounidenses -neoclásicos y (pos)keynesianos- soslayan el hecho que el libre comercio mundial es llevado a cabo bajo la hegemonía del dólar donde Estados Unidos fabrica dólares de papel y el resto del mundo produce mercancías reales que los dólares de papel pueden comprar[24]. Ahora las economías compiten a través de las exportaciones para capturar los dólares necesarios que permitan servir las deudas externas denominadas en dólares y acumular reservas en dólares con el fin de mantener el valor de cambio de sus monedas locales en los mercados de divisas. Es absurdo esperar que los complejos problemas de la economía estadounidense puedan resolverse por el valor de cambio de una sola moneda extranjera.

Como “nombrar a un país como manipulador no tiene consecuencias operativas significativas”, lo que seguramente pretende Trump es tratar de “negociar con los chinos para reducir su gran superávit comercial”, según el mismo Bergsten. No obstante, como ya observamos, la reducción de un déficit comercial bilateral no necesariamente se traduce en una disminución del déficit comercial total de Estados Unidos.

En resumidas cuentas, estamos presenciando un evento clave en la economía mundial: Estados Unidos tiene su primer presidente proclamando el apoyo al proteccionismo desde la Segunda Guerra Mundial, mientras que China manifiesta su deseo de promover el aumento del comercio mundial y la globalización económica. Las circunstancias actuales analizadas le otorgan a China claras ventajas para desempeñar un papel global aún mayor, particularmente en comparación con el enfoque de Trump en Estados Unidos. De todas maneras, la continuidad de la crisis global, que ha arrastrado al comercio mundial en los dos últimos años, anuncia un escenario de agudización de las contradicciones no fácil de resolver.

Consuelo Silva Flores: Economista, Coordinadora del GT Integración y Unidad Latinoamericana del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO). Miembro de la Red de Economía Mundial (REDEM) y del Consejo Directivo de la Sociedad de Economía Política Latinoamericana (SEPLA).

Claudio Lara Cortes: Economista, Director Magister en Economía, ELAP – U. ARCIS. Investigador del GT Integración y Unidad Latinoamericana y del GT de Crisis y Economía Mundial del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO). Miembro de la Red de Economía Mundial (REDEM) y del Consejo Directivo de la Sociedad de Economía Política Latinoamericana (SEPLA).

Notas:

[1] Scott sostiene que debe tenerse en cuenta que los otros 11 miembros del TPP distintos a Estados Unidos tuvieron un déficit comercial de 168.400 millones de dólares con China en 2015 y un superávit comercial de casi $ 120.000 millones con los Estados Unidos en el mismo período. En opinión del autor, el déficit comercial de los Estados Unidos con los países del TPP costó 2 millones de empleos en ese país sólo en 2015, con pérdidas de puestos de trabajo en todos los Estados.

[2] Kimball, William, and Scott, Robert E. (2014). China Trade, Outsourcing and Jobs: Growing U.S. Trade Deficit with China Cost 3.2 Million Jobs between 2001 and 2013, with Job Losses in Every State. Briefing Paper #385. Washington, D.C.: Economic Policy Institute.

[3] Las importaciones chinas que ingresaron a través de Wal-Mart en 2013 probablemente totalizaron al menos $ 49.100 millones y el efecto combinado de las importaciones y exportaciones a China a través de Wal-Mart representó probablemente el 15.3 por ciento del crecimiento del déficit total de bienes de Estados Unidos entre 2001 y 2013. El déficit comercial de Wal-Mart con China habría eliminado o desplazado más de 400.000 empleos en el país entre 2001 y 2013.

[4] Epstein, Gene (2016). La peor idea de Donald Trump: poner barreras al comercio internacional. Wall Street Journal, 26 de diciembre de 2016.

[5] Ross, John (2016). After Trump’s victory China is the main strategic pillar for globalization. 17 November.

[6] Ross, John (2016). After Trump’s victory China is the main strategic pillar for globalization. 17 November.

[7] Principalmente, China ha propuesto conformar la Asociación Económica Regional Amplia (RCEP), un tratado de libre comercio (TLC) con los diez estados miembros de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN) (Brunei, Myanmar, Camboya, Indonesia, Laos, Malasia, Filipinas, Singapur, Tailandia, Vietnam) y los seis Estados con quien la ASEAN tiene TLC (Australia, China, India, Japón, Corea del Sur y Nueva Zelanda). Las negociaciones del RCEP se lanzaron formalmente en noviembre de 2012 en la Cumbre de la ASEAN en Camboya. China está pidiendo que se concluyan lo antes posible.

[8] Noland, Marcus (2016). A Diminished Leadership Role for the United States. En Marcus Noland (PIIE), Gary Clyde Hufbauer (PIIE), Sherman Robinson (International Food Policy Research Institute), and Tyler Moran (PIIE). Assessing Trade Agendas in the US Presidential Campaign. PIIE Briefing. September.

[9] A Better Way: Our Vision for a Confident America, House Republican Task Force on National Security, June 9, 2016, www.politico.com/f/?id=00000155-34cd-d270-ab57-f6cd1a190000

[10] Noland, Marcus (2016). Ibid.

[11] WSJ (2017). Según WardsAuto.com, “las automotrices produjeron 3,4 millones de vehículos en México en 2016 y se prevé un alza de 50% a 5,1 millones para finales de la década. De esta manera, México pasaría de representar 19,4% de los vehículos fabricados en América del Norte en la actualidad a 27,9% en 2020”. 06 de enero.

[12] “Renegociación de KORUS FTA May Dent Alliance: Funcionarios de Seúl”, Yonhap, 16 de mayo de 2016, Disponible en internet en english.yonhapnews.co.kr/national/2016/05/16/11/0301000000AEN20160516004700320F.html

[13] Ver “Trump’s 45% Tariff on Chinese Goods Is Perfectly Calculated,” Los Angeles Times, July 21, 2016, www.latimes.com/opinion/op-ed/la-oe-navarro-trump-trade-china-tariffs-20…).

[14] Scott, Robert E.(2016). Currency manipulation and manufacturing job loss. Why negotiating “great trade deals” is not the answer. July 21. Economic Policy Institute.

[15] Scott, Robert E. (2016). Currency manipulation and manufacturing job loss. Why negotiating “great trade deals” is not the answer. July 21. Economic Policy Institute.

[16] Refiere al efecto neto de los flujos comerciales sobre el empleo, esto es, que las exportaciones sostienen los trabajos y las importaciones los desplazan.

[17] Epstein, Gene (2016). La peor idea de Donald Trump: poner barreras al comercio internacional. Wall Street Journal, 26 de diciembre.

[18] Mishel, Lawrence (2016). The Trump trade scam. June 29. Economic Policy Institute. Working Economics Blog. http://www.epi.org/blog/

[19] La Tercera, 7 de enero de 2017.

[20] Noland, Marcus; Hufbauer, Gary Clyde (PIIE); Robinson, Sherman (International Food Policy Research Institute) and Moran, Tyler (PIIE) (2016). Assessing Trade Agendas in the US Presidential Campaign. PIIE Briefing. September.

[21] Esta es una forma distinta a la promovida por los británicos, a través de Adam Smith, que también entendían el “libre comercio” como verdad universal, pero limitado a la esfera de influencia política dentro de su propio Imperio.

[22] Palley, Thomas I. (2013). The Perils of China-centric Globalization. En internet disponible en http://www.thomaspalley.com/docs/articles/economic_development/china-cen…

[23] Bergsten, C. Fred (2016). China ya no está manipulando su moneda. Peterson Institute for International Economics-PIIE. 18 de noviembre.

[24] La cuestión del valor de cambio del yuan chino en relación con el dólar de EE.UU. es un problema técnico menor dentro del régimen peculiar de la hegemonía del dólar. No tiene una importancia macroeconómica fundamental.

Fuente:

http://www.globalresearch.ca/limites-y-contradicciones-de-las-propuestas…

“El TPP está muerto”: EEUU buscará acuerdos bilaterales, según un asesor de Trump

El presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, no revivirá el estancado Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP, por su sigla en inglés), impulsado por su predecesor, y buscará rápidamente tratados bilaterales, dijo un asesor de política del equipo de transición del magnate.

“El TPP está muerto. No puedo enfatizarlo más”, dijo el asesor, quien pidió el anonimato porque no estaba autorizado a hablar de manera pública por el gobierno que asumirá el próximo viernes.

“El TPP, o un acuerdo multilateral que se parezca al TPP pero se llame de otra manera, está categóricamente muerto”, añadió.

El miércoles, el nominado de Trump como secretario de Estado, Rex Tillerson, dijo que no se oponía al acuerdo de 12 países de la Cuenca del Pacífico impulsado por el presidente Barack Obama, pero que compartía algunas de las posiciones de Trump sobre “si el tratado que fue negociado servía a todos los intereses estadounidenses”.

En una conversación telefónica a última hora del jueves, el asesor de Trump dijo que Tillerson había expresado algunos puntos de vista personales sobre el libre comercio. El asesor comentó que el Gobierno no buscaría acuerdos multilaterales.

“Se sorprenderán de la velocidad en que los acuerdos bilaterales comenzarán a materializarse”, dijo el asesor. Representantes oficiales del equipo de Trump no respondieron a los pedidos de Reuters por declaraciones.

El asesor dijo que no se descartaba designar a China como un manipulador monetario o imponer aranceles a bienes de ese país como un medio de reducir los masivos déficits comerciales estadounidenses con el gigante asiático. Declinó especular cuán rápido podría ocurrir la designación, añadiendo que el tema necesitaba más análisis.

El asesor dijo que el nuevo gobierno está decidido a revertir años de prácticas comerciales chinas que han “vaciado” la base manufacturera estadounidense. “Hay que entender la posición de esta nueva administración de que China está esencialmente perpetrando una guerra económica, ya están en una guerra comercial contra nosotros”, agregó.

Fuente: http://www.eleconomista.es/internacional/noticias/8082492/01/17/El-TPP-esta-muerto-segun-un-asesor-de-Trump


¿Viva Trump, muerto el TPP?

no-al-tpp-4La victoria de Donald Trump como presidente de los Estados Unidos pone en duda el camino que seguirá el Tratado Transpacífico (TPP). Dos de sus principales promesas de campaña fueron “revisar el NAFTA” y “rechazar el TPP”, que le atrajeron un caudal de votos muy importantes. Pero, ¿está realmente muerto el proyecto detrás de este acuerdo de libre comercio?

Algunos análisis apresurados del recientemente electo Donald Trump ya han dado por muerto al Tratado Transpacífico (TPP). Sin embargo, la situación requiere un análisis más complejo. Aunque su campaña fue una sucesión de expresiones de racismo y xenofobia mezclada con un alto nivel de groserías y actos fallidos, lo cierto es que no se sabe de qué forma reaccionará una vez que sea investido con la faja presidencial de la primera potencia mundial.

Uno de los ejes fundamentales de la campaña de Trump fue la crítica acérrima a los Tratados de Libre Comercio (TLC) que firmó Estados Unidos en los últimos veinte años, con foco especialmente sobre el firmado con México y Canadá en 1994 (NAFTA, por su sigla en inglés). Trump caracterizó a los TLC como los causantes de la pérdida de empleos en el país. De acuerdo con datos oficiales de Washington, entre 1997 y 2013, EE.UU. perdió 5,4 millones de empleos manufactureros, a la vez que cerraron cerca de 82 mil fábricas.

En efecto, producto del aval jurídico que los TLC otorgan a las inversiones en el exterior, en los últimos treinta años las empresas norteamericanas relocalizaron su producción hacia el sudeste asiático y China. De este modo, evitaron los costos de los “altos” salarios norteamericanos. El desempleo creciente en EE.UU., no resuelto por las políticas librecambistas de los gobiernos demócratas, fue uno de los factores explicativos de la victoria de Trump.

Entonces, ganó Trump, ¿murió el TPP? Las señales indican la necesidad de manejarse con mayor cautela y, sobre todo, tener en cuenta que un tratado comercial es mucho más que su letra.

Un primer punto para la reflexión se basa en la experiencia acumulada. Cuando fracasó el ALCA hace once años, se frenó un proyecto de liberalización comercial que incluía a 34 países del continente. Rápidamente proliferaron diversos mini-ALCAs bilaterales de EE.UU. con países como Chile, Perú, Colombia, y varios centroamericanos y caribeños (el acuerdo conocido como DR-CAFTA). Mientras tanto, proyectos de liberalización similares proliferaron con la Unión Europea, China, Corea del Sur, Japón y Singapur, entre otros. El fracaso de un acuerdo en particular no implica su deceso como proyecto para garantizar la acumulación capitalista.

En segundo lugar, el TPP garantizaba un avance sustancial de los derechos de las corporaciones. Otorga mayores derechos de propiedad a las grandes farmacéuticas, a las empresas de servicios informáticos de Silicon Valley y abre los mercados para empresas tradicionalmente gestionadas con monopolios estatales, como el handling aeroportuario o los servicios de correo postales. Las grandes empresas de estos sectores son un eje fundamental del conglomerado industrial norteamericano. Aún cuando muchas de ellas fabriquen sus productos en el exterior, son quienes tienen un interés estratégico en que el TPP se firme. Son, en última instancia, los conglomerados industriales a los que Trump también deberá responder.

Sin Japón y sin EE.UU. no hay TPP. Técnicamente las disposiciones legales del tratado sostienen que debe ser ratificado por al menos seis miembros que sumen el 85% del Producto Bruto Interno del bloque para entrar en vigor. Esto abre dos escenarios.

El primero sería que frente a la no ratificación en Washington., el resto (o al menos varios) de los países ratifiquen el acuerdo y generen presión hacia el interior de EE.UU., para destrabar allí su aprobación o al menos forzar una renegociación que les permita mantener una posición comercial privilegiada con la potencia del norte, lo cual marcaría un escenario novedoso en las negociaciones comerciales.

Un segundo escenario estaría marcado por una profundización del bilateralismo, pero esta vez no desde el Norte hacia el Sur, sino Sur-Sur, cruzando el Pacífico, tal como fue inicialmente pensado el Tratado hasta la incorporación de Estados Unidos (Brunei, Chile, Singapur y Nueva Zelanda). Esto convertiría a la Alianza del Pacífico en una plataforma de negociaciones con los países del Foro de Cooperación Asia-Pacífico o la Unión Económica Euroasiática. Sin EE.UU., la firma de acuerdos seguiría, con el formato TPP, pero orientando su brújula hacia el centro neurálgico de las cadenas de valor globales.

Esto apunta directamente a uno de los aspectos más importantes de este tratado: el TPP logró consolidarse como el nuevo modelo de tratado comercial. En parte, porque algunas de sus cláusulas ya fueron aceptadas previamente en otros tratados (por ejemplo, muchas de las previsiones sobre propiedad intelectual ya estaban presentes en el TLC Estados Unidos – Chile). Así como la Organización Mundial de Comercio (OMC) en la década de los ‘90 fijó la agenda de liberalización, el TPP es el borrador principal de cualquier estrategia comercial del futuro.

Por último, el abandono de este proyecto no implica que la potencia no avance con otros tratados que se encuentran actualmente en negociación, como el Acuerdo en comercio de servicios (TISA, por sus siglas en inglés). ¿Qué diferencia al TISA del TPP tras la elección de Trump? El republicano puso el dedo sobre la pérdida de empleos manufactureros en el territorio norteamericano, pero si las empresas de servicios de la misma bandera acaparan mercados en el exterior, en su competencia con las europeas, eso beneficia a EE.UU. en términos de acceso a mercados y de recaudación impositiva. Esto implica que Washington puede mandar al freezer al TPP, pero continuar con su agenda de liberalización comercial.

Hasta que Trump no asuma, todos los análisis (incluido este) pueden ser considerados futurología. Pero hay algo seguro: el proyecto de liberalización comercial excede desde hace por lo menos dos décadas a las decisiones soberanas de los Estados y de sus respectivos representantes. La presión corporativa para convertir al mundo en una enorme factoría global y garantizarse ganancias superlativas en cualquier circunstancia es la esencia que sustancia y mueve las letras del TPP. Ese proyecto está lejos de estar muerto y Trump está lejos de ser uno de sus principales combatientes. La batalla contra el TPP no terminó, sólo cambió de forma.

Fuente: http://notas.org.ar/2016/11/21/viva-trump-muerto-tpp/

Autoras: Luciana Ghiotto y Evelin Heidel

@LulaVillaElisa y @scannopolis

*Integrantes de la Asamblea Argentina Mejor sin TLC


PORQUE TODOS PODEMOS PERDER